miércoles, 23 de diciembre de 2015

Jueces de la Corte: 222 + Robusta audiencia en el Senado

Por Roberto Saba

Las aguas se calmaron, pero parece ser que sólo momentáneamente. Existen dos riesgos sobre los que es preciso advertir:

Riesgo 1:
Que el Poder Ejecutivo insista en su iniciativa de avanzar con la instalación de dos jueces en la Corte Suprema por medio de un procedimiento sobre cuya constitucionalidad o justificación política dista de tener consenso. La Corte, luego de una reunión entre Lorenzetti y Macri, tendió un salvavidas que dio un respiro al Ejecutivo, pero el riesgo sigue latente, pues la comunicación de la Corte dejó abierta la posibilidad de tomarles juramento a los dos nominados (y, a la vez, designados, por extraño que eso suene) cuando los Tribunales vuelvan a funcionar después de la feria de enero. Sería un serio error del Poder Ejecutivo suponer que, vencido el período de participación ciudadana establecido por el Decreto 222, sería políticamente (y constitucionalmente) viable que Lorenzetti les tomara juramento a los nominados-designados por decreto. El proceso de designación que ha devuelto confianza a la ciudadanía en su Corte Suprema se inicia con la etapa participativa del Decreto 222, pero se cierra con un robusto debate en el Senado en el marco de una audiencia pública y televisada en la que los nominados respondan a las preguntas de los Senadores, que, en muchos casos, reproducen las que la sociedad civil les hagan llegar previamente a esos legisladores según lo indica el Reglamento del Senado desde su reforma en 2003 (artículo 123, inc. 7).

Riesgo 2:
Que el Senado apruebe los pliegos en una breve sesión ordinaria o extraordinaria que tan sólo refleje acuerdos hechos en la oscuridad fuera del recinto entre partidos políticos, como solía hacerse hasta 2003. El clímax de esa práctica fue la designación de 5 jueces en la Corte Suprema por el Presidente Menem luego de la ampliación del número de miembros del Tribunal de 5 a 9 y de la renuncia del Ministro Jorge Bacqué en desacuerdo con ese packing de la Corte. La sesión de aprobación de pliegos en el Senado de los nuevos jueces duró escasos 5 minutos, lo cual, sumado a la completa oscuridad en la etapa de nominación en cabeza del Ejecutivo, hizo que los argentinos nos encontráramos de un día para el otro con la sorpresa de una nueva Corte con mayoría automática a favor del Presidente que hizo estragos en la legitimidad del Tribunal.

Esa legitimidad se reconstruyó a partir del 2003 por dos decisiones fundamentales: 1) El decreto 222 del Poder Ejecutivo que abría una etapa de transparencia y participación antes de la nominación de candidatos al Senado y 2) la reforma del reglamento del Senado para la aprobación de esos pliegos. Esta segunda fase del proceso de designación en la Cámara Alta es crucial, pues consiste, primero, en una etapa en la cual las organizaciones de la sociedad civil, los académicos y otros actores de la comunidad pueden acercar a los Senadores preguntas que proponen les sean formuladas a los nominados en una audiencia ante la Comisión de Acuerdos del Senado. Luego, en esa audiencia, que fue televisada – y que sería conveniente que siga siéndolo – y que gue seguida con enorme curiosidad por la sociedad cuando se implementó por primera vez con la designación del Dr. Zaffaroni, los Senadores formularon más de 200 preguntas al nominado en una sesión prolongada en la que los argentinos – potenciales alcanzados por las decisiones del juez – pudieron conocer los detalles del pensamiento jurídico del candidato en lo que se refería, entre otros temas, a interpretación constitucional, aplicación de tratados internacionales de derechos humanos, importancia de la jurisprudencia de los tribunales internacionales en la decisión de la Corte, relevancia de los precedentes del máximo tribunal y su carácter o no de vinculantes, así como también cuestiones puntuales específicas tales como su lectura constitucional sobre el derecho a la libertad de expresión, la igualdad ante la ley, el derecho a la vida, etc.


Sería realmente deseable, por el bien de la confianza de la ciudadanía en su Corte Suprema y, como consecuencia, en su Poder Judicial, que se reencauce la designación de los dos Ministros de la Corte de acuerdo a los mandatos de estas dos reformas clave. Menem causó un daño enorme a la legitimidad de la Corte recurriendo a los instrumentos constitucionales de la ley de ampliación de la Corte y de expeditivas y oscuras aprobaciones de los pliegos por el Senado. El daño podría ser equivalente si las designaciones se hicieran por un decreto de dudosa constitucionalidad como el decidido por el Poder Ejecutivo la semana pasada. Decreto 222 + Una robusta audiencia en el Senado fue la fórmula exitosa que nos colocó en la senda correcta desde 2003. ¿Si funciona, por qué no continuar con esta fórmula? Construir confianza en la Justicia es altamente complejo. Destruirla es desgraciadamente demasiado fácil.

Otra vez la Corte...

Por Roberto Saba
(También publicado en infobae.com bajo el título "La legalidad e idoneidad no es suficiente" el 16 de diciembre de 2015)

La credibilidad de una Corte Suprema de Justicia como la nuestra, con la responsabilidad de ejercer el control de constitucionalidad de las leyes y decretos en última instancia, y la confianza que la gente tenga en ella, dependen fundamentalmente del modo en que se designen sus integrantes. También depende de los casos que ese tribunal decida, de sus argumentos para justificar sus sentencias y de la inteligencia con la que los jueces diseñen sus mandatos a los poderes del Estado en sus resoluciones.

El Presidente Menem había hecho trizas esa credibilidad y confianza popular en nuestro máximo tribunal. El Presidente Kirchner y el Senado, respectivamente, inspirados a partir de una serie de propuestas esbozadas en un documento titulado “Una Corte para la Democracia”, implementaron mecanismos en el proceso de designación de jueces – no sólo de la Corte – que devolvieron con una velocidad realmente increíble, la confianza perdida. El famoso decreto 222 y la reforma en el reglamento del Senado imprimieron a la nominación de candidatos a la Corte Suprema por parte del Ejecutivo y a la aprobación de los pliegos en el Senado un nivel transparencia y participación nunca antes vistos en la Argentina – aunque sí en el sistema de los Estados Unidos que nuestro constituyente tomó como modelo y que nuestros políticos prefirieron olvidar.

El tiempo que el decreto 222 provee a la ciudadanía para criticar o apoyar a los nominados antes de que el Presidente envíe el pliego al Senado, no sólo abre una instancia de participación y control ciudadano en el proceso de designación de jueces de la Corte, sino que tiene el efecto buscado de que el Presidente evalúe con máximo cuidado su decisión sobre a quién nomina, pues su candidato o candidata deberá pasar el riguroso escrutinio de la ciudadanía y de la comunidad jurídica experta. Este plazo de virtual consulta pública permitiría a la gente sopesar las credenciales profesionales, morales y democráticas de los nominados, así como el equilibrio de género que el decreto del ejecutivo le impone al Presidente como un objetivo a lograr en la composición del Tribunal. Las cuatro nominaciones que hizo Néstor Kirchner para completar la integración de la Corte Suprema al comienzo de su mandato dan cuenta del impacto positivo de ese procedimiento. Los cuatro nuevos jueces y juezas no eran apoyados por todos por igual, pues hubo quienes los criticaron con dureza y quienes rescataron sus muchas virtudes, pero ninguno de ellos podía compararse ni por lejos con las nefastas designaciones que había hecho Menem en la oscuridad en procesos tan veloces que no permitieron ni siquiera la crítica oportuna. El proceso fue la principal causa de ese positivo cambio.

Las características del procedimiento de designación introducidas en el decreto 222 y las reformas en el reglamento del Senado son aún hoy rescatadas por kirchneristas y opositores a los gobiernos de los últimos 12 años como la única medida unánimemente considerada como acertada por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Ese procedimiento, y muchas sabias decisiones de la propia Corte, la tornaron un Tribunal creíble y políticamente poderoso. Los argentinos habíamos logrado reconstruir la confianza y credibilidad de nuestro máximo tribunal a tal punto que esta Corte tuvo las espaldas suficientes para poner límites al mismo gobierno que la había conformado. Reconstruir esta legitimidad en tan breve tiempo fue un logro casi milagroso. Suele tomar décadas construir la confianza popular en un Tribunal y sólo segundos destruirla.

La designación por decreto de dos jueces del máximo tribunal de la Nación no contribuye en nada a esa construcción de legitimidad de la Corte. Tampoco merecen estos dos excelentes candidatos llegar a la Corte por medio de este bizarro e inusual procedimiento de dudosa constitucionalidad. Algunos sostienen que el procedimiento es “arriesgado pero legal”, pero la legalidad no es todo cuando se trata de contribuir a la confianza en nuestro Poder Judicial. También era “legal” el modo en que Menem y su Senado designaron a los jueces de la mayoría automática en la Corte de la década del 90. Nominaciones de personas sin prestigio ni trayectoria, sin ninguna reputación que perder, aprobaciones en tiempo record y sin ningún escrutinio público en el Senado, hicieron caer al Tribunal en los más bajo de su legitimidad. Incluso cuando una cierta interpretación del artículo 99, inciso 19 de la Constitución Nacional hiciera pensar que el procedimiento escogido por el Presidente de la Nación es “legal”, ello no convierte la decisión en acertada. El Presidente y el Senado tienen la alta responsabilidad de cuidar la legitimidad de la Corte y no sólo de actuar “legalmente”. Actuar dentro de la legalidad es un presupuesto indispensable, pero no es suficiente. No es una mera casualidad que ningún Presidente de la Nación elegido por el pueblo desde 1853, ni siquiera el Presidente Alfonsín con su abrumadora legitimidad democrática, recurriera a la designación de jueces en comisión, incluso cuando en el caso de Alfonsín su posición se parecía mucho más a la de Mitre en 1862 designando a la primera Corte Suprema que a la del actual Presidente.

Es urgente revisar esta decisión. Por el bien de la Corte, por el bien de los nominados y por la salud de nuestra siempre endeble institucionalidad democrática.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Las Dos Damas de Tribunales

Laicidad y Símbolos Religiosos en los Tribunales, por Roberto P. Saba

Nueva Publicación que forma parte de la Colección de Cuadernos Jorge Carpizo para Entender y Pensar la Laicidad (Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Cátedra Extraordinaria Benito Juarez e Instituo Iberoamericano de Derecho Constitucional, México 2013).

A partir de un caso que llevamos desde la ADC cuando me desempeñaba como Director Ejecutivo de la organización, reflexiono sobre un posible encuadre jurídico de la dificil relación entre religión y estado democrático-liberal. Bajar el texto acá.



sábado, 21 de septiembre de 2013

Homenaje a Carlos S. Nino en la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo






El seminario se realizará los días miércoles 16 y el jueves 17 de octubre, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo, sede Mario Bravo 1050.



Programa Preliminar sujeto a posibles modificaciones

Miércoles 16 de Octubre
12:00-13:00 Almuerzo de bienvenida

13:00-14:30
Mesa 1
Carlos Nino: Inspiración para una Agenda de Cambio en la Enseñanza Derecho
Martín Bohmer
Paola Bergallo
Alberto Bovino (a conf.)
Modera: Paula Arturo

15:00-16:45
Mesa 2
Ética y Derechos Humanos y la agenda política actual
Marcelo Alegre
Laura Saldivia
Marcela Rodríguez
Inés Jaureguiberri (a conf.)
Diana Maffia (a conf.)

17:15-19:15
Mesa 3
Fundamentos de Derecho Constitucional: Democracia, Presidencialismo, Constitución y Poder Judicial
Gustavo Maurino
Ricardo Gil Lavedra
Jorge Barraguirre
Carlos Balbin
Modera: Guillermo Moro

19:30-20:30 hs
Keynote Speech: Democracia y Límite Constitucional
Presenta: Roberto Saba
Orador: Ricardo Lorenzetti
Vino de honor

Jueves 17 de Octubre
2:00-4:00
Mesa 4
Nino y el Derecho Penal: Castigo, Democracia y Derechos Humanos 
Martín Sabelli
Roberto Gargarella
Leonardo Filippini
Modera: Gustavo Beade

4:30-6:30
Mesa 5
A 20 años de su publicación, ¿Argentina sigue siendo un país al margen de la ley?
Roberto De Michele
Manuel Garrido
Ezequiel Nino
Carlos Rosenkrantz
Paola Bergallo
Modera: Atilio Grimani

19:00-20:30 hs
Keynote Speech: El Control Judicial del Poder Ejecutivo
Presenta: Martín Farrell
Orador: Owen Fiss

miércoles, 16 de mayo de 2012

Carlos Fuentes

"La muerte espera al más valiente, al más rico, al más bello. Pero los iguala al más cobarde, al más pobre, al más feo, no en el simple hecho de morir, ni siquiera en la conciencia de la muerte, sino en la ignorancia de la muerte. Sabemos que un día vendrá, pero nunca sabemos lo que es" CARLOS FUENTES .

lunes, 28 de noviembre de 2011

Mujeres Juezas en Sudafrica

Hace un par de semanas, por iniciativa de la Profesora y amiga, Beatriz Kohen, directora del Programa de Género y Derecho, proyectamos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo la película documental "Courting Justice" o "Cortejando a la Justicia". Contamos con la presencia de la realizadora del film, la encantadora Ruth Cowan. Ruth me pidió que escribiera algo sobre la película en línea con mis comentarios al finalizar la proyección. Esto es lo que escribí:

"Courting Justice helps us understand the huge challenge South Africa’s judges faced after the collapse of the apartheid regime. It is evident that they were aware of the enormous responsibility they had to advance the belief that the new constitution was not only ink on paper, but a reality that could improve their lives.

The opening scene of Courting Justice features the Constitutional Court building, the very architecture of which conveys the court’s:transparency and accessibility. It is open to all including the school children we see, who are curious about the work done there.

One among the many challenges for this Court was and continues to be establishing and maintaining its own legitimacy. Courts, as Alexander Bickel said, are the least dangerous branch of government. They lack the power of the purse and the sword. Their legitimacy is constructed through each of their decisions , the arguments they offer to justify them and the connections these decisions have with improving the lives of the country’s citizens . Its legitimacy is also rooted in the diversity and the reputation of its members, as well as in their life experiences and commitments to justice and democracy. With each decision , the future of the new democratic regime, the credibility of the constitution itself and the hope of people in a better future are at stake."

Para saber más sobre la película, pueden ver su website ACA

También pueden seguir las novedades en Facebook ACA

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